La ciudad cabecera del departamento homónimo sufrió precipitaciones extraordinarias desde la tarde del martes. Aunque la situación está bajo control y los canales responden correctamente, las autoridades locales mantienen el estado de alerta ante nuevos pronósticos de inestabilidad.
La provincia de Santa Fe enfrenta un miércoles marcado por condiciones climáticas adversas que golpearon con fuerza el norte del territorio. Mientras que en la capital provincial los registros fueron moderados, en la región de Vera el volumen de agua caída puso a prueba la infraestructura hídrica y la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia locales.
La intendente Paula Mitre destacó que, pese a la magnitud del temporal, las obras de limpieza y el recambio de tuberías realizados tras las inundaciones del año pasado permitieron que los drenajes funcionen con eficacia. El Comité de Protección Civil, integrado por Bomberos, Policía y personal de Salud, trabajó durante la madrugada para asistir a las zonas más comprometidas, logrando evitar que existan personas evacuadas o sectores anegados de forma permanente en el radio urbano. No obstante, los arroyos y campos aledaños se encuentran saturados por la intensidad de la descarga pluvial.
Por su parte, en la ciudad de Santa Fe, el municipio reportó marcas que promedian los 15 milímetros hasta las primeras horas de la mañana, con ráfagas de viento que alcanzaron los 44 km/h. La Agencia Provincial de Seguridad Vial emitió una advertencia para todos los corredores del mapa santafesino, señalando que las calzadas presentan baja adherencia y las banquinas se encuentran inestables, solicitando extrema precaución a los conductores que deben transitar por las rutas del centro y norte provincial.
El monitoreo de los cursos de agua continúa de manera preventiva mientras se aguarda que el frente de tormenta comience a desplazarse hacia el exterior de la provincia.
