12 octubre, 2026
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Con la mira puesta en el Presupuesto 2027 y la suspensión de las PASO, la gestión nacional intenta encauzar el frente político tras los diferendos con Patricia Bullrich. Paralelamente, la macroeconomía muestra signos divergentes: mientras la minería, el agro y la energía impulsan la actividad, el empleo formal, los salarios y la industria fabril continúan bajo presión.

El Poder Ejecutivo atraviesa una etapa clave de definición legislativa y reordenamiento político de cara al escenario electoral de 2027. La estrategia oficial se focaliza en consolidar los acuerdos para tratar el proyecto de Presupuesto Nacional y avanzar en la suspendida o derogación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un elemento considerado prioritario por la Casa Rosada para simplificar la disputa en las urnas. Para destrabar la negociación, el Gobierno debió desactivar la tensión interna generada tras los reclamos de Patricia Bullrich respecto de los fondos asignados al área de Discapacidad, accediendo a revisar los compromisos financieros y reabrir el diálogo con los bloques de la oposición aliada.

En el plano socioeconómico, las proyecciones presupuestarias prevén para 2027 un crecimiento del PBI del 4% y una inflación anual del 18%, apoyadas en la meta de mantener el superávit primario (estimado en 1,3%) y un modesto superávit financiero (0,2%). Sin embargo, la foto del primer semestre de 2026 expone la convivencia de sectores dinámicos y rubros golpeados: mientras la pesca (+44,7%), la minería (+16,4%) y el agro (+6,9%) traccionan la actividad, la industria manufacturera registra una contracción del 2,1% y la capacidad instalada fabril se ubica en el 58,2%. Asimismo, según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo y el Indec, se perdieron más de 136.000 puestos de trabajo registrados y la tasa de desempleo trepó al 7,9%, impulsada por la menor dinámica en los grandes centros urbanos e industriales como el Gran Córdoba, Gran Santa Fe y el Conurbano bonaerense.

A la debilidad del consumo interno y la caída del 3% en el salario real del sector privado formal se suma un contexto internacional menos favorable. La suba de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos busca enfriar la inflación en ese país, pero fortalece al dólar globalmente, presiona sobre el valor de las materias primas y encarece las condiciones para una eventual colocación de deuda en los mercados internacionales. Pese a estas complejidades, el Gobierno ratifica que mantendrá el ancla fiscal y el ajuste del gasto para consolidar la desaceleración inflacionaria como principal capital de cara a las próximas elecciones.

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