28 mayo, 2026
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Inés Garbarino cambió los escenarios locales por las rutas de Escocia e Islandia en una travesía en motorhome. Entre volcanes y glaciares, logró cumplir el anhelo de registrar el baile de luces en el cielo del norte.

Acostumbrada a la adrenalina del deporte y los paisajes del litoral, la reconocida artista visual Inés Garbarino emprendió una aventura hacia latitudes extremas. El viaje, que unió la mística de las Tierras Altas escocesas con la geografía volcánica islandesa, tuvo como objetivo principal documentar uno de los fenómenos naturales más impactantes del planeta: la aurora boreal.

La experiencia comenzó sobre ruedas, recorriendo los rincones de Escocia donde la arquitectura de Edimburgo y los horizontes de la Isla de Skye sirvieron como antesala perfecta. Según relata la fotógrafa, transitar esos caminos fue como sumergirse en una narrativa de ficción, rodeada de castillos y una atmósfera propia de las grandes producciones audiovisuales contemporáneas.

Sin embargo, el punto culminante llegó en territorio islandés. Allí, el contraste de los campos de lava con los bloques de hielo milenarios propició el escenario ideal para su lente. Garbarino, quien habitualmente captura la esencia de los clubes locales y el movimiento del kitesurf en nuestra laguna, enfrentó el desafío de retratar la inmensidad del círculo polar ártico en una experiencia que describe como surrealista y profundamente emotiva.

Esta expedición fotográfica no solo representa un logro profesional en la carrera de la santafesina, sino que reafirma su capacidad para conectar el arte de la imagen con la búsqueda incansable de horizontes lejanos.

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