El gobernador Maximiliano Pullaro encabezó encuentros con intendentes de toda la provincia para coordinar obras hídricas estratégicas y planes de evacuación. El Ejecutivo prioriza la inversión en infraestructura sobre las obras estéticas y advierte que la improvisación es el peor enemigo frente a las inundaciones previstas para octubre.
El Gobierno de la provincia de Santa Fe ha colocado la gestión del riesgo climático en el centro de su agenda política ante los alarmantes pronósticos meteorológicos para el último tramo del año. En sendas reuniones multitudinarias celebradas en Rosario y la ciudad capital, el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Gobierno, Fabián Bastia, presentaron formalmente el Plan de Contingencia Provincial para hacer frente al fenómeno de El Niño, cuyo mayor impacto de lluvias extraordinarias y crecidas fluviales se prevé entre fines de octubre y febrero. El mandatario provincial anunció la creación de un fondo específico de $10.000 millones para la atención inmediata de emergencias, la disposición de cuatro helicópteros de asistencia sanitaria y el direccionamiento de los recursos técnicos hacia la limpieza urgente de canales, cuencas y alcantarillados locales.
La estrategia oficial marca un fuerte cambio de prioridades en la asignación del gasto público, con una directiva explícita a los intendentes y presidentes comunales: «La obra estratégica y estructural debe ser privilegiada sobre la obra estética», enfatizaron desde la Casa de Gobierno. Al respecto, el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, precisó que solo en el área metropolitana del Gran Santa Fe —una de las zonas con mayor vulnerabilidad hídrica del territorio junto a Arroyo Leyes y San José del Rincón— ya se han invertido más de $30.000 millones en obras de defensa, estaciones de bombeo y reservorios, destacando que los trabajos en el crítico terraplén Garello registran un avance del 75%. El objetivo político es acelerar los plazos técnicos antes del inicio del ciclo de excesos hídricos que afectará de manera simultánea a los sistemas de los ríos Paraná y Salado.
La contingencia climática plantea desafíos severos para el esquema productivo santafesino, siendo la ganadería y la agricultura los sectores más expuestos. Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo advirtieron que la provincia dispone de una ventana de 90 a 120 días para ejecutar la planificación de los rodeos y la confección de reservas de forrajes, haciendo especial hincapié en la necesidad de coordinar el traslado anticipado de la hacienda vacuna criada en las zonas de islas ante la inminente crecida del Paraná. Asimismo, en materia de infraestructura rural, la Secretaría de Agricultura ya delinea pautas de manejo para caminos y canalizaciones secundarias con el propósito de evitar aperturas clandestinas de canales entre jurisdicciones vecinas que agravan el escurrimiento de las aguas.
El plan santafesino se inserta, a su vez, en una estrategia de articulación de alcance regional y nacional. Mientras que las poblaciones urbanas del centro-norte provincial concentran la mayor preocupación oficial debido a las características topográficas del territorio, la Secretaría de Protección Civil, comandada por Marcos Escajadillo, mantendrá este martes un encuentro clave en Misiones en el marco de la Agencia Federal de Emergencias. La agenda de coordinación interestatal continuará durante la primera quincena de agosto en Resistencia, Chaco, donde las autoridades provinciales y nacionales buscarán blindar operativamente la región de los Bajos Submeridionales, una vasta cuenca hídrica compartida que sufrirá el impacto directo de las copiosas precipitaciones proyectadas para el noreste argentino.
