La contracción del 1,6% mensual desestacionalizada en las compras familiares interrumpe el rebote verificado en abril y mayo. Este retroceso pretende reajustar los presupuestos, condicionando la reactivación comercial en el territorio santafesino mientras el presupuesto real de los hogares se mantiene acotado frente al costo de los servicios.
El trasfondo de la volatilidad comercial y los límites del financiamiento
La recaída de los volúmenes de venta responde al estrecho margen que conserva el haber disponible frente a los gastos fijos. Esta fragilidad estructural busca priorizar gastos esenciales, provocando que el segmento de indumentaria ceda un 4,6% interanual y el de transporte caiga un 7,4%, mientras la entidad empresaria advierte que el amecetamiento en los saldos de tarjetas de crédito frena la adquisición de bienes durables y frena las ventas minoristas.
El impacto en el entramado mercantil y los dilemas de la recuperación
Las continuas fluctuaciones en las decisiones de compra condicionan los planes de stock y la inversión en el comercio minorista. Debido a que la demandada energía eléctrica creció un 18,5% interanual absorbiendo liquidez, las pymes santafesinas manifiestan una honda preocupación por las bajas ventas. Los analistas del sector advierten que este escenario postergará el repunte económico a mediano plazo, afectando la estabilidad operativa de los comercios y a los ciudadanos de a pie.
La consolidación de un proceso de desinflación sostenido resulta imprescindible para devolverle previsibilidad al mercado doméstico. La estabilización del poder adquisitivo demuestra la clara necesidad de reactivar el crédito privado accesible para dinamizar el aparato comercial en la provincia de Santa Fe.
