La Cámara de Diputados provincial aprobó por unanimidad el proyecto que crea el Sistema de Prevención y Abordaje de la Violencia Digital Educativa. Si el Senado lo convierte en ley, los colegios santafesinos contarán con protocolos obligatorios, capacitación docente y asistencia legal para proteger a los estudiantes frente al ciberacoso y la difusión no consentida de material íntimo.
El avance de la denominada «Ley Ema» en la Legislatura de Santa Fe marca un cambio de paradigma en la relación entre educación y tecnología. Impulsada por Laura Sánchez —madre de Ema Bondaruk, la adolescente de 15 años que se suicidó en 2024 tras la viralización de un video íntimo—, la iniciativa se presentó esta semana en Rosario mediante capacitaciones a equipos técnicos y reuniones con senadores clave para lograr la sanción definitiva. El proyecto busca superar la vieja y estéril discusión adulta sobre «cuántas horas pasan los chicos frente a las pantallas» para concentrarse en lo que los adolescentes construyen, producen y viralizan en las redes sociales.
Los puntos centrales de la normativa en debate: La ley alcanzará a todos los establecimientos públicos y privados de la provincia a través de tres ejes de acción directa:
- Contenidos curriculares obligatorios: Incorporación de talleres sobre ciudadanía digital, límites del consentimiento y derecho a la privacidad.
- Protocolos de actuación urgentes: Guías institucionales claras para que los directivos sepan cómo intervenir ante una denuncia, evitando la inacción o la revictimización.
- Nuevas formas de hostigamiento: Respuestas específicas para problemáticas actuales como la sextorsión, el grooming, los discursos de odio y la manipulación de imágenes mediante inteligencia artificial con fines de humillación.
El peso de las estadísticas regionales: La necesidad de una ley de estas características se topa con un diagnóstico complejo. Según datos de la Unesco, Argentina registra cerca de 6.000 denuncias anuales por ciberacoso infantil, una de las tasas más altas de América Latina. Sin embargo, los marcos normativos escolares continúan desactualizados, delegando la resolución de los conflictos digitales a la buena voluntad o al criterio individual de cada docente o director.
Construir convivencia en lugar de prohibir: Las capacitaciones dictadas en el territorio santafesino proponen que los propios estudiantes participen en la redacción de sus códigos de convivencia digital escolares. Mientras se aguarda la votación en la Cámara Alta, la «Guía Ema» —un material gratuito diseñado por especialistas— ya funciona como un manual de consulta para familias y docentes de todo el país. La militancia detrás del proyecto busca dotar al sistema educativo de herramientas institucionales para que ninguna familia deba enfrentar la violencia virtual en absoluta soledad.
