El comportamiento de la economía argentina consolida una profunda asimetría estructural. Mientras los rubros primario-exportadores impulsan la actividad agregada, los sectores que concentran el grueso del empleo urbano registran caídas continuadas, configurando un escenario de volatilidad e incertidumbre social ante el próximo ciclo electoral.
La radiografía económica revelada por los datos del INDEC, la UBA y FIEL evidencia que el crecimiento de la actividad agregada oculta una marcada divergencia sectorial. El desempeño del modelo actual descansa en actividades de capital intensivo orientadas al mercado externo —como el agro, la minería, los hidrocarburos y la intermediación financiera—, cuya expansión contrasta con la fragilidad de la industria manufacturera, el comercio y la construcción. Esta brecha económica genera una dinámica donde el repunte de los sectores primarios no alcanza a derramarse sobre la demanda interna ni a traccionar el consumo privado.
La consecuencia directa de esta heterogeneidad se manifiesta en el mercado de trabajo formal. Las ramas con mayor dinamismo operativo no generan empleo en la misma proporción en que crecen; de hecho, la minería y el agro han registrado pérdidas netas o estancamiento en sus dotaciones asalariadas. En contraposición, la contracción en la industria manufacturera y el comercio acumula una severa destrucción de puestos registrados desde finales de 2023. Esta transferencia de peso económico hacia sectores de baja absorción de mano de obra explica el aumento persistente de la pobreza y la indigencia en los grandes aglomerados urbanos.
El escenario plantea un desafío distributivo y territorial complejo para la sostenibilidad de la política económica. Mientras provincias vinculadas a recursos naturales o a la cadena agroindustrial amortiguan el impacto del freno económico, los centros industriales como el Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba absorben el costo del repliegue productivo. De cara al escenario electoral del año próximo, la dificultad de traducir el superávit de divisas en mejoras para las condiciones de vida masivas reabre la volatilidad financiera, el incremento del riesgo país y la presión sobre el tipo de cambio.
