28 mayo, 2026
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La llegada de los días frescos no marca el fin de la actividad agrícola urbana, sino el inicio de una etapa sumamente productiva. Expertos en jardinería señalan que el clima otoñal es el aliado estratégico para quienes buscan cosechar vegetales de hoja y raíces antes de que finalice el calendario anual.

El recambio estacional ofrece el escenario perfecto para renovar los canteros y macetas. Con el descenso térmico y el incremento de la humedad, ciertas hortalizas y aromáticas encuentran su ciclo ideal de desarrollo para ser recolectadas antes de diciembre.

Para garantizar el éxito de esta transición, el paso primordial consiste en revitalizar el sustrato utilizando compost o humus orgánico, permitiendo que la tierra recupere los minerales agotados durante la intensa temporada estival y fortalezca la resistencia natural de los brotes ante posibles plagas.

Entre las variedades que mejor se adaptan a esta época se destacan las arvejas, la acelga y diversas clases de lechugas, que aprovechan la estabilidad de las lluvias moderadas para crecer con vigor. Asimismo, es el momento indicado para sembrar zanahorias, remolachas y brócoli, especies que prefieren la ausencia de calores extremos. Además de la provisión de alimentos, el otoño permite la multiplicación de plantas aromáticas como el romero, el tomillo y la lavanda a través de esquejes. Esta práctica no solo garantiza un jardín perfumado, sino que contribuye al equilibrio biológico del entorno, funcionando como una barrera natural contra insectos perjudiciales.

Aprovechar la ventana de siembra que ofrece abril y mayo asegura una despensa propia saludable y un espacio verde vitalizado para transitar los meses más fríos.

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