El último informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric) expone una marcada divergencia entre la dinámica económica de Santa Fe y el promedio del país. En un contexto nacional de contracción de la actividad y desfinanciamiento de la infraestructura, la provincia registró la creación de 2.657 puestos de trabajo registrados en el sector de la construcción entre diciembre de 2023 y febrero de 2026. Este incremento del 7,31% contrasta con una caída del 9,95% a nivel país, situando a la jurisdicción como el principal dinamizador del empleo formal en el rubro dentro del territorio nacional.
Los dos motores de la expansión provincial
El comportamiento contracíclico de la construcción en Santa Fe responde a la confluencia de una política de gasto de capital sostenida y un esquema de incentivos fiscales específicos administrados por la gestión de Maximiliano Pullaro:
- Sostenimiento de la obra pública: Mientras el Gobierno nacional paralizó las transferencias para infraestructura, la administración santafesina avanzó con un programa propio financiado con recursos provinciales. La ejecución de obras viales, el desarrollo de gasoductos, infraestructura escolar y la implementación de los créditos hipotecarios provinciales (Programa Nido) funcionaron como un esquema de absorción de mano de obra desocupada de otros sectores económicos.
- Alivio fiscal condicionado: El segundo factor radica en el diseño de la Ley Tributaria provincial. La herramienta clave ha sido la exención parcial o deducción del impuesto a los Ingresos Brutos vinculada de manera directa a la incorporación de personal formal. Según datos del Ministerio de Trabajo local, este incentivo aceleró las contrataciones privadas en el primer trimestre de 2026, aportando un marco de previsibilidad de costos para las empresas constructoras en medio de la volatilidad macroeconómica.
El contraste federal y el efecto multiplicador
La asimetría sectorial adquiere relevancia al analizar el mapa federal de la actividad. El crecimiento santafesino —que elevó su masa de trabajadores constructores registrados de casi 36.000 a más de 39.000 en el último cuatrimestre— se produce mientras distritos de gran envergadura como la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registran pérdidas conjuntas que superan los 20.000 puestos de trabajo.
Para la economía santafesina, la resiliencia de la construcción actúa como un estabilizador del consumo interno general. Al tratarse de una actividad con un fuerte encadenamiento hacia atrás —demanda de insumos siderúrgicos, cemento, transporte y servicios profesionales—, el dinamismo del sector amortigua la caída de la actividad en los principales aglomerados urbanos de la provincia, especialmente en las regiones del Gran Rosario y Gran Santa Fe, donde la paralización industrial nacional impacta con mayor fuerza. El desafío para el segundo semestre de 2026 consistirá en evaluar la sostenibilidad fiscal del plan de obras propio frente al goteo decreciente de los fondos de coparticipación federal.
