La actividad legislativa en Santa Fe ha entrado en un período de negociaciones reservadas que definirán el tablero político de la próxima década. Tras la histórica reforma de la Constitución Provincial, las diferentes fuerzas con representación parlamentaria han comenzado a mover sus fichas para alumbrar una norma que unifique un sistema actualmente disperso en veinte leyes y nueve decretos reglamentarios. El objetivo de máxima que traza la Casa de Gobierno es claro: lograr la sanción antes del receso invernal para alejar el debate de las conveniencias del año electoral y blindar el calendario santafesino de los vaivenes de la política nacional.
La hoja de ruta de Pullaro: de la interna al consenso
Aunque el gobernador Maximiliano Pullaro insiste públicamente en mantener una distancia prudencial de la «rosca» política para exhibirse plenamente enfocado en la gestión territorial, la estrategia diseñada por el ministro de Gobierno, Fabián Bastia, y el presidente pro témpore del Senado, Felipe Michlig, avanza a paso firme pero con bajo perfil.
La hoja de ruta del oficialismo contempla una negociación en tres etapas consecutivas:
- Sintonía radical: Lograr una síntesis clara entre las diferentes corrientes internas de la UCR.
- Consolidación en Unidos: Sentarse a la mesa con el Socialismo —donde ya circulan borradores de diversos legisladores— y el resto de los socios de la coalición gobernante para unificar una postura de bloque.
- El puente con la oposición: Abrir el debate formal con el Justicialismo para alcanzar el mayor consenso posible, una condición indispensable para otorgarle legitimidad de largo plazo a las reglas del juego democrático.
Los proyectos sobre la mesa y los ejes del nuevo código
El peronismo ha picado en punta en esta discusión. El bloque de senadores del PJ, con la firma de Rubén Pirola, ya formalizó su propuesta de Código Electoral, un texto que busca consolidar todo el andamiaje legal en un solo cuerpo. Por su parte, los diputados del bloque Hacemos Santa Fe (perottismo), comandados por Celia Arena, ultiman los detalles de una iniciativa propia que promete ser complementaria.
Los puntos centrales que estructuran el debate de la futura norma son:
- Defensa de las PASO y la Boleta Única: A diferencia de los vientos de reforma que soplan desde el Congreso de la Nación —donde el oficialismo libertario busca eliminar las primarias—, en Santa Fe existe un consenso mayoritario en sostener las PASO y ratificar la vigencia de la Boleta Única de Papel.
- Ampliación de derechos políticos: En estricta sintonía con el nuevo texto constitucional, el texto final deberá incorporar de manera definitiva el voto para jóvenes de 16 a 18 años y habilitar el sufragio de ciudadanos extranjeros para las categorías de carácter provincial.
- La nueva estructura judicial: La reforma obliga a crear una competencia judicial permanente y específica. Los primeros consensos apuntan a que un Colegio de Jueces del fuero Contencioso Administrativo asuma el rol de la Secretaría Electoral, dejando las instancias de apelación en manos de los ministros de la Corte Suprema de Justicia.
El factor tiempo: la mirada puesta en febrero de 2027
La prisa que exhiben los operadores políticos en los pasillos de la Legislatura responde a una realidad matemática y temporal. La intención del Ejecutivo provincial es despegar lo máximo posible la elección santafesina de los comicios legislativos nacionales de octubre de 2027.
Bajo este esquema, la fecha tentativa para las elecciones generales de la provincia se proyecta para el 13 de junio de 2027. Si se calcula el retroceso de los plazos legales, las PASO santafesinas deberían sustanciarse en abril y el crucial cierre de listas tendría lugar en el mes de febrero de 2027. Con el almanaque en la mano, el arco político santafesino sabe que el invierno de 2026 es la última ventana de oportunidad para modificar las leyes electorales con la templanza necesaria, antes de que las urgencias de la campaña proselitista terminen por viciar la discusión.
