El desglose detallado de las estadísticas oficiales revela una profunda transformación estructural en el mercado de trabajo nacional. Aunque desde el Poder Ejecutivo se promociona un incremento absoluto en la cantidad de puestos laborales, los indicadores técnicos demuestran que dicho crecimiento se sostiene de manera casi exclusiva sobre el cuentapropismo y la informalidad, mientras el empleo registrado formal registra una contracción sostenida.
Precarización y flexibilización de hecho en el mercado laboral
La evolución de la ocupación bajo la actual administración evidencia una clara reconfiguración del modelo productivo hacia esquemas altamente flexibles. La paulatina pérdida de asalariados en blanco dentro del sector privado formal no fue compensada por nuevas contrataciones tradicionales, sino por una fuerte expansión del trabajo independiente e informal que desplaza las garantías normativas históricas.
Sectores vulnerables y el dilema del pluriempleo
Esta dinámica impacta con especial dureza en la población femenina, que debió volcarse masivamente al cuentapropismo e iniciativas no registradas como estrategia de subsistencia ante la pérdida del poder adquisitivo. Paralelamente, el incremento en la cantidad de puestos contabilizados oculta el fenómeno del pluriempleo, donde los ciudadanos asumen múltiples ocupaciones fragmentadas sin que esto signifique la creación de empleo genuino ni un aumento real de las horas trabajadas.
La erosión del empleo asalariado registrado prefigura severas consecuencias fiscales e institucionales a mediano plazo. La pérdida de aportantes debilita de manera crítica el sistema de seguridad social, configurando un escenario de mayor vulnerabilidad económica para la fuerza laboral del país.
