28 agosto, 2026
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Un informe del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE revela que la «canasta de emancipación» asciende a $1.321.651 al mes, mientras que el salario promedio de la franja joven ronda los $900.000. El costo de los alquileres y las expensas encabeza las barreras estructurales.

Independizarse se convirtió en un desafío financiero complejo de sortear para las nuevas generaciones en Argentina. Según un reciente relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 43,8% de los jóvenes continúa viviendo en el hogar familiar debido a condicionamientos económicos, constituyéndose como la situación habitacional predominante por encima de quienes lograron vivir solos (26,1%) o comparten vivienda con terceros (21,3%).

El estudio cuantifica la brecha entre el mercado laboral y el costo de vida a través de la «canasta de emancipación», la cual alcanza los $1.321.651 mensuales. Este presupuesto incluye la cobertura de un alquiler simple ($623.726), servicios y expensas ($370.512) y gastos de consumo personal ($327.413). Al contrastarse con el ingreso medio de los trabajadores jóvenes —estimado en $900.000—, se evidencia que se necesitan ingresos un 47% superiores al salario promedio para sostener un hogar unipersonal.

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│                    LA BRECHA DE EMANCIPACIÓN                    │
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│ Canasta de emancipación:  $1.321.651                            │
│ Salario promedio joven:   $900.000                              │
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│ Brecha requerida:         +47% de ingresos                      │
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Factores condicionantes y la brecha de género

El informe detalla que el 44% de los encuestados señala al costo del alquiler, expensas y servicios como el principal impedimento para mudarse. En menor medida, aparecen la resistencia a reducir el nivel de vida (15%), la falta de garantías inmobiliarias (7%) o motivos emocionales y de preparación personal (8%). Asimismo, el 52% de los jóvenes percibe ingresos inferiores a los de sus padres, y el 76% de quienes residen en el hogar familiar no realiza aportes económicos estables a las cuentas del hogar.

La edad mediana de emancipación se ubica actualmente en los 28,1 años, presentando disparidades según el género:

  • Varones: Se emancipan a una edad mediana de 29,2 años, con un ingreso promedio de $900.000.
  • Mujeres: Abandonan el hogar a los 27,1 años, pero lo hacen con un ingreso promedio de $616.300, registrando una brecha de ingresos del 32% en comparación con los varones al momento de la salida.

Deseo de mudanza, impacto emocional y retornos

A pesar de las restricciones, el 58% de los jóvenes que vive con sus padres manifiesta su deseo de independizarse (preferentemente solos en un 57% o en pareja para dividir gastos en un 38%). No obstante, la imposibilidad de concretarlo genera sensaciones de frustración (14%) y estancamiento (13%), mientras que un alto porcentaje reconoce mantener hábitos adolescentes debido a la permanencia en la estructura familiar.

El trabajo de la UADE resalta además la volatilidad de los proyectos de independencia: un 15% de los jóvenes que logró mudarse debió regresar a la casa paterna. Entre las causas principales destacan el retorno desde el exterior (36%), separaciones de pareja (17%), el incremento insostenible de los costos habitacionales (14%) y la pérdida de empleo o caída en los ingresos (9%).

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